Repetición espaciada en francés: el desgaste y el formato equivocado

Un brote regado en etapas sucesivas hasta convertirse en una planta enraizada

En francés, un hispanohablante no olvida: confunde. Las dos lenguas se parecen tanto que el fallo típico no es una casilla vacía, es una casilla ocupada por la respuesta equivocada.

Hay palabras que no se olvidan: recaen

Salir en francés es ensuciar. Quitter es dejar, no quitar. Rester es quedarse, no restar. Entendre es oír. Large es ancho. Blesser es herir.

Aciertas la tarjeta durante dos semanas y de pronto el sentido español se impone otra vez. Es el comportamiento típico del falso amigo: no desaparece, reaparece. Contra eso, dale a cada uno una frase entera, hasta que «esperar» te lleve a attendre y attendre deje de sugerirte «atender».

¿Cuándo repasar una palabra en francés?

En 1885 Hermann Ebbinghaus hizo los primeros experimentos sistemáticos sobre memoria y trazó su curva del olvido. Lo que midió sigue describiendo bien lo que pasa: en un día se va cerca del 70 % de lo aprendido, y en siete días queda menos de una cuarta parte.

Cada vez que logras recordar una palabra, esa palabra tarda más en olvidarse. Conviene repasar justo antes de que se te olvide.

Nº de repasoSe programa aEstado de la palabra
1.ºel mismo día o al siguienteSin este, los siguientes no sirven
2.º3 díasCuesta recordarla, y conviene que cueste
3.º1 semanaEmpieza a quedarse sola
4.º2 semanasLlega antes de que la busques
5.º1 mesYa no la piensas, la usas
6.º3 mesesFijada; a partir de aquí casi no cuesta

Un fallo acorta el intervalo. Una palabra necesita de cinco a siete recuerdos para quedarse, menos de un minuto por palabra en total.

¿Cuántas tarjetas por verbo?

La tentación al empezar con el francés es hacer una tarjeta por forma conjugada. Con cincuenta formas por verbo y trescientos verbos frecuentes, el mazo se vuelve ingobernable en un mes.

Reduce a las formas que de verdad aparecen: presente, passé composé y el futuro con aller. El imperfecto entra después, y el subjuntivo solo con los veinte verbos donde sale a diario. Guarda cada forma dentro de una frase corta: je suis allé enseña el auxiliar, el participio y la concordancia de una vez. Una tabla de conjugación en una sola tarjeta no tiene respuesta correcta y no se puede corregir.

El género se pierde antes que la palabra

El español tiene género, lo cual ayuda, pero las dos lenguas discrepan a menudo. La sangre es le sang, el mar es la mer, el árbol es l'arbre. Tu español te dará la respuesta equivocada con total seguridad.

Guarda el artículo dentro de la tarjeta desde el primer día: nunca table, siempre la table. Y no crees una segunda tarjeta solo para el género, porque las dos respuestas acaban separándose.

Releer no cuenta

Tapa la columna de la traducción. Si la palabra no llega en tres segundos, no la sabías. Quien hace esta prueba por primera vez suele fallar la mitad de una lista que acaba de releer, y en francés la proporción es peor porque el parecido con el español infla la sensación de saber.

Cuando se acumula la cola

Faltar unos días es normal y el calendario lo aguanta, siempre que no reinicies el mazo. Una palabra que tocaba el martes y repasas el sábado sigue siendo un repaso válido: el retraso le dice al algoritmo cuánto aguantó ese recuerdo.

Lo que rompe el hábito es volver después de tres semanas y encontrarse cuatrocientas tarjetas. Pon un tope de cincuenta al día hasta vaciarla; vienen ordenadas por urgencia.

Tres reglas para las tarjetas de francés

  • Grupos, no palabras sueltas. El francés encadena la pronunciación, así que les amis llega como una sola pieza. Guarda il y a, on y va, je n'ai pas enteros.
  • Siempre con sonido. Parle, parles y parlent comparten pronunciación. Una tarjeta solo escrita produce una palabra que no reconoces al oírla.
  • Responde en voz alta. Leer la respuesta por dentro deja la palabra almacenada como una forma escrita, y en francés eso equivale a media palabra.

¿Cuántas palabras de francés al día?

Con diez palabras nuevas cada día la sesión se queda en unos cinco minutos y no crece, porque las que van saliendo de los intervalos cortos compensan a las que entran.

Sube a treinta y la carga se triplica en dos semanas. La mayoría lo deja ahí y se echa la culpa, cuando la causa fue un ritmo elegido quince días antes.

Por qué conviene una aplicación

Con cientos de palabras en rotación, cada una con su propia fecha de repaso, llevar la cuenta en papel se vuelve imposible enseguida. La aplicación se encarga de todo. El algoritmo de French Progress detecta cuándo se te va a olvidar cada palabra y te la hace repasar justo a tiempo, audio y ejercicios incluidos. Tú solo decides hasta dónde quieres llegar y pones los cinco minutos.

Fuentes

French Progress lleva el registro de repasos. Tú pones los 5 minutos.

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